miércoles 10 de agosto de 2011

Cuando cae el sol

Hay puestas de sol que enmarcan el mar, tiñéndolo de color. Hay puestas de sol que pintan el cielo con tonos rosáceos y anaranjados, para guiar a las aves hacia el horizonte. Hay puestas de sol que oscurecen montañas e iluminan la otra orilla.

Hay ocasos que invitan al mañana y ocasos que matan el hoy, feneciendo. Hay ocasos para optimistas, utópicos o esperanzados; para fatalistas, desilusionados o desengañados. Hay ocasos que acaso no signifiquen nada.

Hay atardeceres para románticos, nostálgicos y melancólicos; para poetas. Hay atardeceres para los que buscan la tranquilidad y para los que añoran el día o anhelan la noche. Hay atardeceres para pasear, escribir y pensar.

Puestas de sol que son de amor, que bailan al ritmo de caricias y recuerdos. Ocasos que unen almas y funden cuerpos. Atardeceres sólo tuyos y míos. Nuestros.

Salobreña (Granada), 8 de enero de 2011

2 comentarios:

  1. Me gusta!!! Sabes? te imagino escribiéndolo viendo cómo cae el sol... jejeje en serio, me gusta, es breve pero intenso, por así decirlo :)

    ResponderSuprimir
  2. Muchas gracias por tus palabras :)

    ResponderSuprimir