Ideas difusas y confusas que se encuentran sumergidas en un mar de certidumbres aún por navegar.
Pese a estar perdidas, o por eso mismo, me afano en buscarlas para enriquecerme, puesto que en ellas se hallan tanto los obstáculos como los múltiples caminos a seguir. Caminos que indican el sendero hacia a la Utopía, una guía. Un camino repleto de encrucijas, como la vida, porques son también parte inextricable e intrínseca de ella.
Camino solo o en compañía. Condenarme al ostracismo si es necesario para poder volar y pensar libremente; beber cicuta antes que renegar. Ser una persona íntegra. La palabra nos convierte en hombres y nos hace dueños de nosotros mismos. La palabra como sinónimo de dignidad, la lealtad a aquélla como encarnación de ésta.
La lectura como maná de eterna sabiduría y fuente de conocimiento, Edén de Ideas. Comprender, mas no compartir; respetar, pero no tolerar. Tolerar y compartir. Cargarme de argumentos como las balas surten el cargador. La dialéctica como puños, el pensamiento como fuerza. Ni la dialéctica de los puños ni el pensamiento a la fuerza. Desoyendo a gurús e iluminados; populistas, demagogos, mentirosos, al fin. Huir de sectarismos y trincheras, escapar de vanos ideales, agarrarme a firmes principios. Revelarme para reberlarme. Luchar.
No sé dónde estoy, no conozco el camino, ignoro la manera de llegar. Y sin embargo sé a dónde quiero ir.
La gran cuestión: ¿virtud o bienestar? (por no decir felicidad)
ResponderSuprimirNo estoy del todo de acuerdo con la dicotomía que estableces, pues entiendo que la virtud es bienestar aunque exija sacrificios; no son excluyentes.
ResponderSuprimirSi bien, comprendo lo que planteas, que es en definitiva lo que intento dejar traslucir aquí. Interesante debate. Mas como te digo, puede que en una se halle la respuesta de la otra.