Comenzar resulta siempre harto complicado.
El paso más difícil siempre es el primero. Porque no terminas de saber hacia dónde te diriges. Porque desconoces la dirección exacta, por no decir correcta. Porque temes los sobresaltos que puedan surgir en el camino, que es el miedo. Porque no te encuentras seguro en tu soledad, mas desconfías de ciertas compañías. Porque son tantos los proyectos en tus manos, tantas las ideas que cavilas y barruntas, que no aciertas a escoger la ruta adecuada. Porque no sabes siquiera si ponerse en marcha es la mejor decisión.
Son tantas las preguntas sin respuesta y las respuestas huérfanas de preguntas que comenzar resulta siempre harto complicado.
Preparar la mochila no es tarea fácil. Su espacio es limitado, lo que exige saber priorizar. Escoger entraña el sí, a la vez que supone el no. Arriesgar, por tanto. ¿Qué objetos seleccionar? Puedes optar por el kit de supervivencia y aventurarte, sin más, que mañana Dios dirá. Tal vez ropa adecuada y provisiones suficientes ir hacia allá, meta marcada de antemano, bien pertrechado. Un bastón de apoyo, imprescindible. Cada uno el suyo, pues resulta personal e intransferible. El bastón que nos empuja, que nos sostiene, que nos guiña y agarramos cada amanecer, que nos amonesta si nos ve desistir, que nos aconseja cuando dudamos ante semejante lid. Salteadores, bandidos, ladrones, pícaros, ¿con qué defenderse de ellos? No cabe tanto en esta mochila, hay que elegir entonces, y es que comenzar resulta siempre harto complicado.
Tiempo. Tiempo. Y tiempo. Cuando nos falta, cuando nos hace falta, siempre aprendemos cuál es el valor del oro. Escoger el momento idóneo para comenzar resulta siempre harto complicado.
Añoramos el tiempo cuando vemos que se nos escapa entre nuestros dedos. Marcamos un objetivo allá en el horizonte, cuyo perfil, tan vago y difuso que apenas percibimos, nos hace dudar de que de verdad sea nuestro objetivo anhelado, de que acaso aquello sea el horizonte. El equipaje nos desborda y su peso nos hace pensar si no habremos olvidado lo fundamental. Sentimientos que se diluyen con la salida del sol, temores que se entremezclan con la bruma, pensamientos que alcanzan su cénit al compás de la mañana. Comenzar siempre resulta harto complicado.
Nota de inicio. Cuaderno de bitácora. Salud y libertad.
Hasta hace poco, que se me ha ocurrido usar de nuevo Blogger, no he tenido noicias de este blog: todo estaba siempre anclado en el 23 de febrero y el viejo mioitar.
ResponderSuprimirLarga vida, que encuentres el equipaje exacto y la ruta hacia lo nuevo y la felicidad.
Nos vemos,
AG
El comienzo es la mejor parte del camino. Disfrútala.
ResponderSuprimirPues sí, tocayo, por aquí andamos. Mucho menos de lo que quisiéramos, pero algo es algo. Mil gracias por seguir por aquí.
ResponderSuprimirY a ti también, Gonzalo.
Saludos