Oportunidades que se marchan, oportunidades que vienen; dejarlas ir, no permitir que el tren se marche sin ti. Situaciones delicadas de las que salir airoso, buenos momentos truncados. Quietud, movimiento. Puede que la vida consista en eso, mientras vas construyendo tu propio camino hacia un horizonte tan seguro como incierto. Donde la experiencia, sí, es un grado.
No es una despedida.
Salud y libertad.
¿Ocurre algo? Espero que todo vaya bien. Y si va mal, a echarle riñones, que la vida es así de puñetera.
ResponderSuprimirUn abrazo,
AG
Amigo Alberto, por ahora todo marcha bien, así que sigamos tocando madera. Sólo los vaivienes cotidianos. Esta entrada vino a cuento de una despedida y de las oportunidades que se nos presentan en la vida.
ResponderSuprimirUn fuerte abrazo