De un salto, el pirata se posó al fin en tierra y dejó la quejumbrosa barca a su merced. Atrás quedaba el traicionero mar, por el que tantos años había surcado. Se sentía un pirata cansado; un enamorado del mar que decía ahora hartarse de él. No deseaba ya ni sus repentinas y salvajes tempestades, ni sus amaneceres inciertos, ni sus ocasos temerosos… aunque el jamás reconociera sentir miedo. Ya estaba cansado de todo eso, de ser diferente y proscrito, aunque fuera una leyenda allá donde fuese. Todo a cambio de nada; no aspiraba a eso. A una vida normal, tal vez.
Ni siquiera ancló su barco. Que el propio mar fuese su último dueño, en pago por los servicios prestados, que también los hubo; que se pudriera donde demonios encallase al final de sus días; que sus maderas y velamen se destrozasen contra las rocas y nunca más los viera. Al Infierno las ratas. Libertad para sus hombres: que busquen otra embarcación en la que servir, otros puertos que saquear. Piratas de agua dulce.
Tierra firme. Una valiosa joya, una joya, una. Sabía donde se hallaba, porque ya la había visto antes, y cómo era, lo cual suponía un hito de confianza; si bien, era muy consciente de los peligros, de los riesgos, de las posibles desilusiones… de todo lo que rodeaba esa búsqueda, y, sin embargo, estaba dispuesto a jugarse el pellejo por ella. Un pirata no deja atrás su mar, ni deja a la deriva su barco, por nada, sin más. Y es que aquella joya, pese a y por encima de cualquier cosa, merecía la pena. El mayor tesoro de tierra nota, tesoro que ni la más suave de las sedas chinas, ni la más extraña especia india, ni todo el oro azteca, podían comprar.
Quizá no fuera realmente un pirata cansado, después de todo, sino simplemente un pirata anheloso de un viraje en su vida, pese a saber que él no era su propio timonel. Él, pirata curtido ya en difíciles avatares del destino, sabía que tenía todavía todo por delante. Una vida normal. Amaba la aventura como amaba esa joya de vetas verdes brillantes por el sol.
martes 9 de febrero de 2010
El pirata
miércoles 3 de febrero de 2010
Silencio
Que de este ruido pretendo zafarme. Porque añoro el silencio, aunque nunca lo poseyera; mas lo ansío, lo deseo. Alejarme de tanto griterío inútil, de las estridencias de tanta monserga, de tantos atriles que vomitan demagogia e hipocresía y de tanto discurso panfletario; de tantos canallas sin barco ni honra, porque jamás la tuvieron, y si la tuvieron fueron vírgenes poco tiempo; de casillas y etiquetas colocadas al abrigo de putiferios baratos donde repartir prebendas y generosas dádivas.
Busco mi hueco, entonces, y lo encuentro allí, donde jamás pensé hallarlo. Porque el silencio nunca fue tal, sino un cálido susurro, una risa limpia o unas dulces palabras que quiebran la algarabía. Eso es el silencio. Y por ahí huyo a la tierra de las voces quedas y los estrépitos áfonos. Despunta el sol allá a lo lejos y comienza un nuevo y bello día. Silencioso.
sábado 9 de enero de 2010
"We weren't born to follow"
"...Believe that the sun will shine tomorrow
Even saints and sinners bleed?
We weren’t born to follow
You gotta stand up for what you believe
Let me hear you say
This one’s about anyone who does it differently
This is about the one who curses and spits
This ain’t about livin in a fantasy
This ain’t about givin up or giving in..."
Europa
En caso de emergencia, pulse 3: Van Rompuy, el luso Barroso y Zetapé. Patas pa' un banco, tres. Acontecimiento planetario (Leire Nostradamus): el vagón de cola quiere ser locomotora. Golpes que llegan por todos lados, de derechas y por la izquierda (Financial Times & NYT). Tiempo… es lo que no tiene. Santas Pascuas (tiempo, otra vez), unos y otros; "Y a mi niño le regaño yo" (Barbeito). Himno a la... desconfianza. Europa, mito y diosa; Ora pro nobis. Saludos a Mr. Bean, capulla de Salander. Firmado: el toro. PD: Y recuerdos a Fidel, de parte de Yañez.
EFE, de Foto.
jueves 7 de enero de 2010
"El negocio del miedo". Editorial de Iñaki Gabilondo en Noticias Cuatro (7/1/10)
Lo he comentado más de una vez en el blog y en las charlas alrededor de un café. Algunos pusieron el grito en el cielo y me tacharon de "imprudente" -cuando menos- o me dieron un toque de atención por "querer saber más que nadie". Y lo cierto es que, por supuesto, no sé más que nadie, sino todo lo contrario. Sin embargo, siempre he mantenido la misma opinión -al igual tantos otros, cómo no-: que la Gripe A era algo para tomarse muy en serio, pero que estábamos sacando las cosas de quicio y que todo esto olía a chamusquina. Al final, algunos acabaron reconociendo que, tal vez sí, se habían pasado de frenada.
Hoy sabemos y sospechamos más: se ha hecho pública la denuncia por parte del presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa contra los grupos de presión y empresas farmacéuticas por haber orquestado la psicosis por la "pandemia" del virus H1N1, con la cooperación de la OMS (PINCHA PARA VER VÍDEO DE NOTICIA). Así lo ha recogido esta misma noche Iñaki Gabilondo en su editorial de Noticias Cuatro -el cual reproduzco a continuación-.
Y quien quiera enteder, como siempre: que entienda.
Muchos lo venían diciendo en voz baja. Pero hoy alguien lo ha denunciado alto y claro. El presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa, el alemán Wolfgang Wodarg, ha acusado al lobby de los laboratorios farmacéuticos de organizar la psicosis de la gripe A.
Este caballero, médico, epidemiólogo y antiguo miembro del SPD, (el Partido Socialista Alemán), ofrece unas extensas declaraciones al diario francés "L'humanité". En ellas atribuye a la organización mundial de la salud la responsabilidad de la ola de histeria.
Afirma que en ese organismo hay mucha gente vinculada de forma muy estrecha con la industria farmacéutica, que el pánico que recorrió el mundo no fue espontáneo sino planificado y que no había nada en esta gripe que justificara tal alarma.
Es especialmente interesante la aportación que el doctor Wodarg hace sobre la declaración de pandemia. Hasta el pasado mes de mayo de 2009, para que se declarara una pandemia era preciso que un virus se extendiera con rapidez, pero también que el número de casos mortales estuviera siendo muy superior a las medias estacionales.
Desde ese mayo de dos mil nueve, la definición se cambió. Ya no se aludía a la mortalidad. Bastaba con que estuviera apareciendo en distintos países. Así pues, la pandemia quedaba definida por la propagación, no por la gravedad.
Un par de meses después de este cambio de definición, en junio del dos mil nueve, se anunciaba oficialmente la pandemia de la gripe A. Los laboratorios se lanzaron a fabricar la nueva vacuna y los gobiernos, hábilmente pastoreados por los intereses de esos lobbyes, hicieron lo que les correspondía hacer: comprar millones de unidades.
Hoy sabemos que la gripe A ha producido la décima parte de casos mortales que una gripe estacional y tenemos millones de dosis con las que no sabemos qué hacer, y que intentamos colocar -quien sabe con qué argumentos- en los países subdesarrollados. Antes de que acabe este mes, el Consejo de Europa abrirá una investigación sobre el papel de los lobbyes y los gobiernos en este negocio: el negocio más repugnante, el negocio del miedo.
miércoles 6 de enero de 2010
Cálido frío
La gente anda aprisa, con gesto serio, adusto. Piden calor, maldicen sus pies empapados, sus pantalones calados y quisieran tapar cada uno de los huecos por donde se cuela el endiablado frío. No comprenden que ésta es la mejor época para pasear. Bien agarrados, pegados, al cobijo de un mismo paraguas, viendo caer el agua, esquivando los charcos, mirando cada escaparate, rostro junto a rostro, sintiendo, notando, sus cálidos alientos, deleitándose con el reflejo de sus caras más que con el brillo hipnótico de las joyas expuestas. Risas cómplices. El frío se derrite. Unas castañas, por favor.
Y entonces yo salgo de mi refugio transformado en soportal, los observo por última vez con sana envidia y prosigo mi camino sonriendo. Este mundo...




