lunes 16 de noviembre de 2009

"La murga de los currelantes"

"...Falote,
que ya esta bien de chupar del bote
Ramón,
hay que acabar con tanto bribón
pues le vamos a dar con el
tran, traca, tran, pico pala, chimpun
y a currelar, para pa para pa para pa pa pa..."

martes 10 de noviembre de 2009

Caballero andante

Caballero andante por las frías calles. Sin rocín, ni flaco ni galgo; sin lanza en astillero, manos desnudas. No se portan armas ya; se dicen, sin más. Crees en molinos cuando son gigantes, en gigantes cuando son batanes. Quemaron los libros, ardieron las ideas... ¿o viceversa? Sin Sancho que te escolte ni te guíe; sin Dulcinea a la que encomendarte, por la que pelear, con la que soñar; sin Toboso al que acudir. Ingenioso, te dicen. Hijodalgo, te nombran. Mentiras todas. Creíste en la nobleza esperando recompensa; y nadie confía ahora en la nobleza... de las personas. Caballero andante, que no es mala ventura, después de todo; errante, que sí es desdicha. Buscando tu Barataria hasta el final. No te angusties si no la hallas, pues pronto toparás con el Caballero de la Blanca Luna, el cual te arrojará molido a la realidad. Aguarda a que se levante la celada y escudriña su rostro. Lo reconocerás cuando veas su Triste Figura, que es la tuya. No te ofusques, pese a ello, no turbes más tu razón y comprende. Que no es ni fueron tiempos de quijotes. Novelas de caballeros andantes del siglo XXI.

lunes 9 de noviembre de 2009

Música de casete

Cuando encuentro auténticas reliquias en forma de libros, monedas, billetes, postales, discos de vinilo o cintas de casete me siento como una especie de Indiana Jones, aunque sin sombrero ni látigo y mucho más de andar por casa, literalmente hablando.

El otro día, en la última balda de la estantería del sotano, con algún que otro dedo de polvo encima y ya olvidadas, encontré una buena colección de cintas de cassette de mis padres, lo que viene siendo "El Arca Perdida" de la música de los Bueno Fernández. Busqué una silla, me descalcé y me encaramé a la roca -o estantería, como prefieran; era por seguir con la aventura a lo Jones-. Di con un par de cintas de Dire Straits, otro par de Phil Collins, alguna de "The Police", "The Wall" de "Pink Floyd" año 79... auténticas joyas. Había muchas más -Carlos Cano y Aute, incluídas-, pero fueron esas las que subí a mi cuarto para escucharlas. Mi generación es la del cedé, los emepetrés, las tarjedas esedé y los ipod. Tocamos las cintas de casete lo justo para saber que había que pasarlas usando un boli Bic, golpearlas si la cinta se quedaba atascada y que la cara A no entra como la B en el casete. Música para coches sin GPS ni deuvedés portátiles -y la gente seguía llegando a sus destinos, y los niños con ellos-. Así que fue todo un descubrimiento.

Ahora sólo me queda encontrar un casete en el que reproducirlas y ver cuáles funcionan y cuáles no. Buena música de dos caras.

domingo 8 de noviembre de 2009

La viva magia

Hablábamos el otro día en clase del concepto aristotélico de felicidad. Aristóteles cual, Aristóteles tal. Hasta que el profesor formuló la inevitable pregunta: "¿Y qué es para ustedes la felicidad?" Las respuestas, como no podría ser de otro modo, para todos los gustos, casi tantas como personas en clase, unas todavía más allá de lo metafísico y otras muy cercanas a los gruesos fajos morados. De todo, según experiencias, escalas de valores e ideas; situación traslativa a la calle. Sin embargo, el profesor cortó el debate de forma contundente: "No le den más vueltas; la felicidad es una reacción química". No le demos más vueltas, que la felicidad sea para cada uno lo que tenga que ser o lo que quiera ser, porque tanto da: la felicidad es química.

Y es verdad. Fin del debate. Una simple y compleja reacción química de nuestro cuerpo. Miedo, alegría, felicidad, tristeza... Hormonas pululando por esta perfecta máquina tan imperfecta.

Pero no puede ser así. No es así, de hecho. Porque no podemos quitarle la magia a la vida por un par de hormonas que saben combinar tan bien como el Martini con vodka, mezclado, no agitado. Será muy científicamente cierto lo de las prodigiosas reacciones químicas, pero no es menos cierto que también es prodigioso vivir con la certeza de que todavía queda magia y hallar la tecla adecuada es más cuestión de brujería que de alquimia. Que el miedo... o la felicidad están a la vuelta de la esquina. Para unos será estar con la familia y los amigos, para otros el realizar su sueño; para unos es la meta, para otros es el camino. Lo digo porque el hombre, tan totalizador como es él, detesta la incertidumbre y ansiará algún día controlar esas hormonillas y reacciones químicas para que Chuckie sea una Barbie y vivamos perennes con la chispa de la vida a cuestas. Estar contento, feliz, aterrado o intranquilo... "estás", no "eres". Es la magia, la gracia o la desgracia, de estar -estar- vivos. Que no nos digan que son los padres. La ignorancia, al fin y a la postre, algunas veces, no resulta tan perjudicial.

viernes 6 de noviembre de 2009

"La Opinión de Granada" echa el cierre

Ayer me enteré de la funesta noticia, una desagradable sorpresa. Seis años -desde que pusiera en marcha las rotativas- clausurados sin más y a través de un escueto comunicado a la plantilla ayer mismo. 45 trabajadores despedidos. Casi con nocturnidad y alevosía. Motivos económicos, la manida crisis, arguyen desde la dirección. Hoy ha salido a la calle el último ejemplar, el 2138.

Para Granada y su prensa es una pésima noticia. Un mazazo a la pluralidad informativa y al buen periodismo; supo aportar otra perspectiva desde la cual enfocar la realidad granadina y provocó que otros medios de la ciudad se pusieran las pilas. Todos ganamos. Bajo mi punto de vista, "La Opinión" era un buen periódico, modesto y con escasos recursos, pero bueno.

Para mí, su cierre ha supuesto una profunda tristeza. Han sido tres años colaborando en la redacción de deportes los fines de semana. Al principio, pasando una escueta nota con la ficha técnica del partido que hubiera tocado seguir ese fin de semana; luego, ocupándome de manera fija de alguna sección, como "La contracrónica" de los lunes del Granada C.F, y siguiendo a algunos equipos de la provincia de manera fija. Eso era mucho más de lo que había deseado y querido, pero ahí estaba, sabiéndome el último mono, pero sabiéndome parte del proyecto. He tenido la suerte de haber conocido a excelentes periodistas, a magistrales reporteros gráficos, todos ellos mejores personas y con un trato humano excepcional. Gente cercana, agradable y amante de su trabajo, que tuvieron la deferencia de acogerme como uno más. No es un tópico.

Ya no colaboraba esta temporada en el diario -las vueltas que dan el fútbol y el dinero impidieron que yo tuviera sitio en un ya de por sí humilde equipo-, pero me ha entristecido muchísimo la noticia. Por el proyecto que se acaba y por las 45 personas que se ven abocadas al negro paro.

El cierre de "La Opinión" ha sido mucho más que parar rotativas. Suerte, compañeros, allá donde vayáis.

jueves 5 de noviembre de 2009

Otoño

Estamos en Otoño.

El mercurio se empeña en mostrar lo contrario, testarudo él, así que se lo digo yo. Parece, eso sí, que por fin comienza a dar su brazo a torcer y a adaptarse a las estacionales y frías circunstancias. Tiempo de castañas, granadas, nueces y boniatos... de mantitas y braseros... de cálidos cafés en un cálido café. Tiene su encanto el otoño.

Hojas marchitas, muertas, que caen al suelo, suavemente, sin hacer ruido, sin querer molestar, a merced del viento, o por su raquítico peso. "Es la vida que se acaba". O no; o es la vida que se prepara para volver a nacer con todas sus fuerzas. No es el Otoño la estación en la que triunfa la muerte, sino la estación en la que la naturaleza libera lastre presta a comenzar de nuevo.

Tiene su encanto el otoño. Como el de hace 20 años, cuando se demostró que una pregunta puede precipitar los acontecimientos y cambiar el curso de la historia. 'Sofort'.

martes 3 de noviembre de 2009

Ni pa' respirar

¡Me faltan horas! Empiezas por la mañana con una clase de Investigación Social, o de Derecho Constitucional, paras hora y media para comer, y sigues con Derecho Civil, o Penal, o Teoría del Estado, o Ciencias de la Administración... Saliste de tu casa a las ocho y pico de la mañana y te estás encerrando a las 10 de la noche. Más horas que la Madrugá sevillana. Así un día y otro y otro. Y claro, a esto le añadimos el trabajo complementario: investigación sobre la inmigración en España, explicación del modelo territorial español, estudiarte lo que el señor Baena del Alcázar dijo en su momento sobre las Administraciones Públicas, leerte "El Federalista" de los señores Jay, Hamilton y Madison o un manual sobre las élites políticas, hacer un par de prácticas de Derecho Constitucional sobre los derechos y libertades empapándote de sentencias del Tribunal Constitucional... mientras vas buscando "La República" de Platón, nuevas prácticas u otros tantos textos del jurista García de Enterría para la semana que viene.

Pretender ser politólogo y jurista es complicado, más cuando tu trabajo, por causas de fuerza mayor y completamente ajenas a ti -por lo que la empresa, o sea yo, no se hace responsable, pero sufre todas las consecuencias-, se ve multiplicado por tareas pendientes de otros años.

A este 'totum revolutum' le sumamos los asuntos asociativos por los que andamos metidos -organizando actos institucionales, asambleas, presentaciones, etc.- y los mejores asuntos de todos: los lúdico-festivos. Y que conste en acta, por favor, que los lúdicos-festivos, en mi caso, son muchos menos de lo que me gustaría -y volvemos a las jodidas causas de fuerza mayor-. Total, que de las 24 horas del día, me faltan 25, y así no tengo tiempo para escribir un ratito en el blog, leer alguna novela, ir a ver a mi Graná Clú de Fúrgol -señoras, señores: ¡vaya cracks!- o, sencillamente, ver la tele -¡¿quién me iba a decir que acabaría diciendo esto?!-. Lo que se dice no tener tiempo ni pa' respirar... que en mi caso no es simple figura retórica, pues, además, estoy con un catarro muy en condiciones, como Dios manda... Gajes de lo lúdico y de lo festivo, aderezado con una pizca de sistema inmunodeprimido. Combinación fatal.